jueves, 4 de febrero de 2010

Un día más



Hace 3 horas que he llegado a casa, y ahora mismo me acabo de quitar la ropa del trabajo. Estoy cansado, tengo sueño, pero he decidido escribir unas líneas antes de acostarme, aún no sé muy bien sobre que.

-Hoy a acudido una pareja ya entrada en años, a la taberna donde trabajo. Nada más entrar, ambos pasaron su mirada sobre todas las mesas disponibles, hasta encontrar el rincón más intimo y oscuro. Estuvieron ayí un par de horas largas, bebiendo, riendo, acariciándose "a escondidas" como dos adolescentes que acaban de descubrir el amor. Se percibía ese "no se que" cuando se miraban.Como no tenía mucho trabajo, me dediqué a observarles desde lejos, imaginando que tenían una conversación vanal, nada trascendental, de esas en las que lo único que importa es la forma en la que mueven sus labios,el tono de voz, el imaginar que vendrá después de ese par de cervezas. Sentí envidia, hace tiempo que ya no disfruto de eso, de todas maneras, ahora no hay tiempo, hay cosas mas importantes en las que pensar.

-Nada más salir de trabajar, he llamado a mi padre.Últimamente cuando hablo por teléfono con el, se me parte el alma.No hace falta estár a su lado, para notar esa angustia y preocupación que sé le está comiendo por dentro. Por mi parte no puedo hacer otra cosa, que mentirle,tranquilizarle y decirle que todo está de maravilla, y que las cosas van viento en popa.

-Raúl está en el salón con sus padres, viendo el bendito gran hermano,comentan,critican y rien todos juntos. Tengo ganas ya de cobrar y encontrar una habitación de alquiler.

No es que aquí me traten mal,sino todo lo contrario, pero no logro quitarme de encima ese sentimiento de carga, de "extraño"

Sin más, me voy despidiendo, que mañana me espera un laaaaaaaaaaaargo día de trabajo, un beso para mi familia, para Lola y Chris, y otro para tí, aunque nunca sabrás que eres tú.



LA VIDA ANTE SÍ

"Y es que a mi, la felicidad, no me tira. Yo sigo prefiriendo la vida. La felicidad es una inmundicia y una mamarrachada y habría que darle un buen escarmiento.
No seré yo quien se arriesgue a entrar en la felicidad, antes de haberlo intentado todo para salirme de ella"

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